El discurso que legitima a la finca Imprimir

Nota de prensa

De acuerdo con investigaciones realizadas por integrantes del Área de Estudios de Historia Local de la Asociación para el Avance de las Ciencias Sociales en Guatemala (AVANCSO), en el país se construyó un discurso que legitima a la finca como un espacio en donde se “administra la vida de la población trabajadora” y se considera a las personas únicamente como “sujetos productivos que pueden aportar al crecimiento y al desarrollo del país en la medida que produzca riqueza”.
Estas reflexiones fueron expuestas por el investigador Juan Pablo Gómez durante la primera sesión del Seminario para periodistas: “Comunicación a favor del desarrollo rural”, organizado por Plataforma Agraria, AVANCSO, la Campaña Vamos al Grano y la Escuela de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de San Carlos de Guatemala.
En este discurso se “recoge unas voces y enmudece a otras”, aseguró Gómez, quien agregó que la intención fue “integrar a los indígenas a la finca para civilizarlos y extirparles sus hábitos”. Así, se construyó una imagen errónea del indígena y campesino como ignorante del trabajo en el campo y como un haragán que no contribuye al desarrollo del país.
El imaginario que legitima a la finca encontró un respaldo en las leyes aprobadas en las últimas tres décadas del siglo XIX y en las primeras dictaduras del siglo XX. Gómez aseguró que las políticas actuales sobre desarrollo rural siguen enmarcadas dentro de los límites de éste discurso. Y de igual manera la cobertura periodística “sigue enmudeciendo las voces”, como las de las organizaciones indígenas y campesinas.
Sin embargo, a decir de Gómez, “hay experiencias locales que están problematizando estas ideas con discursos campesinos que se piensan desde la crisis, que la conciben como una oportunidad”.
Por su parte, Juan Carlos Pirir, de la Cooperativa “Nuevo Horizonte” e integrante de la campaña “Vamos al grano”, señaló que la conformación histórica responde “a la lógica de conquista y de privar de la libertad a nuestros pueblos”.
“Existe una relación de esclavitud en la finca. Además, se viola un derecho que es fundamental: el derecho a la alimentación. Muchas personas han muerto a consecuencia de la inseguridad alimentaria. ¿Es aceptable que en nuestro país, teniendo una diversidad de clima y la posibilidad de producir alimentos, la gente se muera de hambre?”, cuestionó Pirir, quien subrayó que “la lucha por el desarrollo rural integral debe ser la apuesta a ese modelo de finca que históricamente ha excluido a la mayoría de las personas”.

RM/EC

Ultima actualización ( Viernes 12 de Marzo de 2010 16:15 )